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¿Los filtros solares caducan?

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Tras semanas sin poder disfrutar del aire libre por fin podemos volver a una cierta normalidad, la llamada “nueva normalidad”, en la que el buen tiempo y la llegada del verano, hace que podamos gozar de pasear bajo el sol, sentarnos en las terrazas, incluso ir a la playa, con más ilusión que nunca.

Y debemos tener un especial atención en la piel, a la que el estrés, los cambios de hábitos,… han influido de forma directa a su salud y apariencia. Por ello, es imprescindible no olvidar la protección solar antes de salir de casa. Usar un protector solar es el paso más importante de cualquier rutina de belleza diaria.

 

 

Pero, ¿Sabías que los protectores solares caducan?

Mucha gente desconoce que los filtros solares caducan, ya que con el paso del tiempo, sus componentes se van degradando como en cualquier otro producto. Si estamos usando un dermocosmético y un producto serio para la piel, realmente  es como un medicamento, ya que la piel  es un órgano como otro cualquiera. Si realmente buscamos eficacia, debemos tener en cuenta que los ingredientes activos usados con frecuencia, incluidos los filtros solares, son inestables, y  el paso del tiempo,  la luz y el aire los deteriora.

Aunque aparentemente el producto pueda estar bien, puede perder propiedades y no funcionar de la misma manera. Y no nos podemos jugar esto cuando se trata de la protección y salud de nuestra piel.

Un dato importante que debería conocer el consumidor, es que según la legislación actual de la UE, todos los productos cosméticos deben mostrar una fecha de caducidad visible o «fecha de duración mínima». No obstante, los productos con una duración mínima de más de 30 meses (es decir, dos años y medio) no necesitan fecha de caducidad. Solo deben indicar el período tras la apertura (PAO, por sus siglas en inglés, Period After Opening) en meses. Este suele ser el único indicador que tienen los protectores solares, que aparece a través de un pequeño símbolo en forma de tarro abierto no da información alguna sobre cuándo se elaboró el producto o qué vida útil tiene; solo indica cuánto tiempo puede pasar tras la apertura del envase sin que el producto cause daño alguno al consumidor.

Normalmente los protectores solares tienen un PAO de 6-12 meses, lo que indica que pasados estos meses tras su apertura, el fabricante no asegura la efectividad del producto y es el propio usuario el que se arriesga al utilizarlo.

Bajo mi criterio, selecciono y agradezco productos con fecha de caducidad clara, marcada, concisa y no larga. Para mi es sinónimo de garantía, calidad, seriedad y seguridad en los productos aplicados en la piel con un fin terapéutico.

El cliente/paciente lejos de que esto le incomode, le debería dar seguridad y tranquilidad, al saber que así el producto tiene una rotación de stock, y no se está aplicando “un producto viejo” que carece de propiedades.

Por tanto, no es recomendable utilizar fotoprotectores abiertos de un año para el otro ya que eso devalúa el factor de protección.Es posible que experimenten cierta pérdida de eficacia o la degradación de los ingredientes, aunque la mayoría de los protectores solares siguen manteniendo cierta potencia durante períodos más largos de tiempo.

 

 

Otro punto a tener en cuenta es saber…

¿Cómo mantener los protectores solares en óptimas condiciones?

Desde su elaboración hasta su aplicación, los filtros solares deben conservarse a la temperatura idónea (una temperatura media aproximada de 25 ºC).

No es que necesiten cadena de frío, ni transporte y conservación especial, pero sí que su conservación debe reunir unas condiciones adecuadas. Hay que tener en cuenta que las temperaturas altas siempre derivan en pérdida de actividad, inactivación o cambios de aspecto, lo que puede alterar la composición y estropear la función del mismo, deteriorando el producto antes de tiempo.

Se suelen conservar mejor en envases de vidrio, no estando expuestos a una luz solar directa y teniendo en cuenta factores como la humedad o los umbrales de temperatura alcanzados y tiempo de permanencia a dichas temperaturas.

En la legislación Europea, tenemos las directrices que nos marca la Comisión Europea sobre las fechas de caducidad de los filtros solares. En España, por ejemplo, el método de referencia para determinar el factor de protección es el europeo: el Método COLIPA y lo normal es que en el envase venga el típico CE, fabricación en la comunidad europea.
Las recomendaciones de Estados Unidos son muy similares. La agencia americana que regula los alimentos y medicamentos de Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés: Food and Drug Administration)  ha modificado y endurecido las normas para el etiquetado de las cremas solares. También ha desarrollado nuevos protocolos para contrastar la efectividad de estos productos.

 

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El Sistema Inmunitario y el COVID-19

No se habla de otro tema. Los coronavirus han ganado reconocimiento durante los últimos meses debido a la aparición de COVID-19. A estas alturas toda la sociedad es conocedora (o debería serlo) de las medidas básicas para reducir el riesgo a contraer el virus: el lavado frecuente de manos (que siempre es/y ha sido una estrategia importante para protegerse contra todo tipo de enfermedades infecciosas), el uso estratégico de desinfectantes de superficies (como metal, vidrio o plástico) a base de alcohol y el uso de desinfectantes para manos que pueden reducir la propagación viral, entre otros.

Con todo ello, ¿qué más podemos aportar desde Cosmeceutical Center (CC) que no se haya dicho ya? ¿tenemos algo nuevo, diferente o mejor que lo que ya se publica? Sí. Como especialista me gustaría aclarar las verdades y mentiras que existen en relación a la suplementación y el COVID-19.

 

Suplementación INMUNE y COVID-19

Para mantener un sistema inmunitario saludable es necesario unir todos los factores que influyen en su actividad: comer bien, dormir bien, hacer ejercicio físico, manejar el estrés y complementar con nutrientes que apoyen la función inmune. Todo ello, es básico para tener unas defensas fuertes que puedan protegernos contra cualquier agente infeccioso como puede ser el coronavirus. El sistema inmunitario desempeña un papel fundamental en la defensa del cuerpo frente a agentes patógenos. Es importante reforzarlo a través de una adecuada nutrición así como mediante hábitos de vida saludables.

 

 

En momentos excepcionales como el que vivimos se crean nuevos escenarios, algunos llenos de fobias, miedos, personas aprensivas, oportunistas… en los que se generan muchos bulos, informaciones sin contrastar… es lo que se conoce como “información desinformada”. Y uno de los puntos entorno al que más se ha hablado es cómo algún tipo de suplementación puede prevenir o, incluso combatir, el COVID- 19. En nuestra clínica no hacemos apología del consumo desaforado de suplementos nutricionales porque haya una pandemia. Nosotros siempre hemos fomentado un consumo responsable y revisado de todos aquellos nutrientes que potencian y mejoran la salud y por ende el sistema inmunitario. Algunas de las consultas más recurrentes que me llegan estos días son infundadas, y otras tienen su parte de verdad. Resultado de este exceso de información desinformada es el agotamiento del stock de muchas farmacias y clínicas (como la nuestra) de la vitamina C, o consultas en relación a si las cremas pueden o no contaminar con el Covid-19.

En este marco de confusión me gustaría explicaros algunas verdades y mentiras al respecto de la suplementación nutricional y el COVID-19.

 

Verdades y Mentiras sobre la Suplementación y el Covid-19

  • No existen tratamientos médicos probados para COVID-19 u otros coronavirus humanos, los científicos están buscando medicamentos antivirales antiguos y nuevos en busca de terapias efectivas. Algunos, pero no todos, ensayos de laboratorio, animales y humanos preliminares que exploran el uso de medicamentos antivirales establecidos contra coronavirus humanos han reportado hallazgos positivos.
  • Un estatus nutricional correcto con respecto a la vitamina C ha confirmado ser ligeramente beneficioso a la hora de reducir la duración de los síntomas del resfriado común, no evita que se presente la enfermedad por COVID-19. Hay 11 micronutrientes reconocidos por la UE (cobre, ácido fólico o vitamina B9, hierro, selenio, vitamina A, vitamina B12, vitamina B6, vitamina C, vitamina D, zinc) relacionados con un funcionamiento normal del sistema inmunitario. Por tanto, no tiene mucho sentido preocuparse por nutrientes aislados dejando a otros de lado. Así, y antes que preocuparse por nutrientes concretos, resulta mucho más práctico centrarse en un adecuado patrón de alimentación.En cualquier caso, en este punto es importante recordar que la deficiencia o la insuficiencia de la vitamina D es generalizada en la población española. Y que ésta tiene efectos inmunomoduladores y puede mejorar la respuesta del sistema inmunitario frente a virus y bacterias.
  • Como hemos dicho para estimular la actividad del sistema inmunitario es necesario establecer una dieta rica en nutrientes, minerales, antioxidantes, ácidos Omega-3 y probióticos que favorezcan la respuesta inmunitaria adecuada. Por tanto, es correcto decir que el omega 3 es muy beneficioso para nuestra salud, pues es un gran antiinflamatorio natural, tiene un importante papel en la prevención del riesgo cardiovascular, y su consumo también está avalado para reducir la trigliceridemia. Ahora bien el Omega 3, no tiene más correlación que la que ya hemos explicado con el coronavirus: no sirve de nada tener tomar mucho Omega 3 y dejar de lado otros nutrientes, igual de necesarios.
  • Sobre si los cosméticos pueden ser o no un foco de contaminación podemos decir:
    • Siempre (no solo en estos casos extraordinarios) antes de comenzar cualquier rutina de cuidado de la piel en casa, día y noche, de deberían lavar las manos, y a continuación empezar con una limpieza de la piel. Por tanto, con este lavado previo de manos y cara ya habríamos eliminado las posibilidades de contagio.
    • Por otro lado,hay que tener en cuenta que los conservantes en los cosméticos tienen como finalidad «evitar o reducir el crecimiento microbiano». Asimismo, previenen «la contaminación por microorganismos, como bacterias u hongos». El hecho de que los productos cosméticos tengan conservantes no es nocivo, al revés. Aunque ahora vivimos en una era con una cierta “quimiofobia” y desde nuestra clínica siempre aconsejamos evitar excesos de ingredientes de relleno superfluos e innecesarios, hay que dejar claro que los conservantes bien usados, seleccionados y en sus dosis correctas son necesarios y no tóxicos.
    • Los cosméticos más higiénicos y mejor conservados son los que vienen envasados en airless y no los del “frasco de meter el dedo”. Aunque es cierto están cada vez más obsoletos y se deberían de usar sólo cuando no hay otro remedio porque por formulación la textura del producto así lo exija.
  • No existen protocolos de inmunidad específicos que actúen únicamente frente al COVID- 19. Lo que sí que existe son formas de reforzar el sistema inmunitario para que este más protegido frente a cualquier tipo de infección. Cuando estén disponibles terapias farmacológicas para el coronavirus (u otros virus de ARN), las medidas nutracéuticas siempre podrán emplearse como adyuvantes.

 

Como especialistas en suplementación nutricional desde Cosmeceutical Center os presentamos algunas de las opciones que integran con propiedades inmunomoduladoras bien establecidas y demostradas, que ayudan a reforzar la respuesta inmune y mitigar la probabilidad de un curso de enfermedad. Podéis encontrarlas aquí.

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El nuevo activo para la piel del que todo el mundo habla: el Cannabidiol

El cannabidiol (CDB) es un compuesto natural que se encuentra en la flor resinosa del cannabis, una planta con una rica historia como medicamento que se remonta miles de años atrás. Científicos y médicos expertos investigan desde hace años los beneficios del CBD sobre la salud  con estudios asociados a más de 50 problemas de salud. Hasta el momento, las investigaciones sugieren que el CBD puede aliviar los síntomas del estrés y la ansiedad, el dolor y la inflamación, mejorar el sueño, reducir los temblores y convulsiones, y mucho más.

 

Recientemente también se ha descubierto sus beneficios en la piel desde un punto dermatológico: efecto antiinflamatorio, calmante e hidratante. Aunque el cannabidiol se absorbe por la piel, hay que saber que no llega a nuestra sangre (igual que la mayoría de activos por vía tópica) y, por tanto, tampoco alcanza al sistema nervioso central. Aún así lo evitaremos como siempre en embarazo y lactancia, y en la infancia por aquello de seguridad ante situaciones de una mayor vulnerabilidad ante cualquier agente externo. También destacar que el CBD no tiene un efecto psicotrópico ni psicoactivo (a diferencia del THC, otro de los compuestos más importantes del cannabis).

 

 

 

Podríamos resumir las propiedades del CBD en el uso tópico en:

 

  1. Antioxidante.El cannabidiol activa los receptores de nuestro sistema endocannabinoide lo que previene el daño oxidativo celular.

 

  1. Hidratante.El aceite de cannabidiol tiene 14 veces más ácidos grasos, como el Omega-3, que el aceite de coco o el de oliva, por lo que es altamente nutritivo para la dermis.

 

  1. Relajante.

 

Además el uso tópico el aceite de CBD por ejemplo sobre la psoriasis disminuye el picor que provoca, y  además reduce el nivel de inflamación.

 

En este momento, no conocemos ningún efecto secundario grave. Se han reportado efectos secundarios leves cuando se consume vía oral, principalmente problemas gastrointestinales como diarrea. También se han reportado algunas interacciones entre medicamentos. Es por eso que por razones de seguridad es importante que el CBD y cualquier producto del cannabis pasen por el proceso de revisión de la Administración de Alimentos y Medicamentos.

 

En definitiva podemos decir que el CBD tiene ventajas medicinales reales, pero a gran variedad de aceites de CBD, aceites de cáñamo, aceites de cannabis, tinturas de CBD y todo lo que ofrece el mercado hoy en día pueden hacer que sea difícil decidir qué comprar, y la falta de normativas y la información engañosa no ayudan mucho. Por ello, os recomendamos que su uso siempre esté prescrito por profesionales. No dudéis en contactarnos si necesitáis ayuda o queréis más información sobre el CBD y su correcta utilización aquí.

 

Recomendamos que el uso tópico del Cannabidiol siempre esté prescrito por profesionales

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