Inmaculada Canterla destaca cómo el equilibrio de la función barrera y el correcto estado del “buffer” cutáneo son claves para optimizar la respuesta de la piel ante procedimientos como los peelings, favoreciendo resultados más seguros, eficaces y respetuosos con la salud cutánea.
Un enfoque que pone en valor la necesidad de realizar un diagnóstico profesional previo y adaptar cada tratamiento a las necesidades específicas de la piel para mejorar no solo su apariencia, sino también su calidad y bienestar global.
