Inmaculada Canterla
explica por qué el exceso de ejercicio físico y las dietas muy restrictivas pueden acelerar el envejecimiento facial. Además, analiza los mecanismos biológicos implicados y ofrece las claves para prevenir el denominado Runner's Face mediante un abordaje integral de la piel y la salud
Runner's Face: cuando el exceso de ejercicio puede acelerar el envejecimiento facial
El ejercicio es uno de los mejores aliados para la salud… siempre que exista equilibrio
Practicar ejercicio físico de forma regular es una de las estrategias más eficaces para mejorar la salud, prevenir enfermedades y favorecer un envejecimiento saludable. Sin embargo, cuando el entrenamiento es excesivamente intenso o se combina con dietas muy restrictivas, pueden aparecer consecuencias que van más allá del rendimiento físico. Una de las más llamativas es el llamado Runner's Face, un término que describe un rostro con pérdida de volumen, aspecto cansado y signos de envejecimiento más marcados.
Aunque este concepto ha ganado popularidad en los últimos años, es importante entender que no es el deporte el que envejece, sino el desequilibrio fisiológico que puede producirse cuando el organismo permanece sometido a un estrés continuado.
¿Qué es realmente el Runner's Face?
El Runner's Face hace referencia a una serie de cambios faciales que pueden observarse en personas con un porcentaje de grasa corporal muy bajo o que realizan entrenamientos de alta intensidad durante largos periodos de tiempo.
Entre los signos más frecuentes encontramos:
- Pérdida de volumen en mejillas.
- Ojeras más marcadas.
- Mayor definición ósea del rostro.
- Disminución de la elasticidad cutánea.
- Aspecto fatigado o envejecido.
Estos cambios también pueden observarse tras pérdidas rápidas de peso, motivo por el que en los últimos años se ha popularizado igualmente el término "Ozempic Face".
¿Por qué ocurre?
Según explica Inmaculada Canterla, farmacéutica, Máster en Antienvejecimiento y directora de Cosmeceutical Center, durante el ejercicio intenso aumenta considerablemente el consumo de oxígeno y, con ello, la producción de radicales libres.
Este incremento del estrés oxidativo favorece el daño celular y puede acelerar algunos procesos relacionados con el envejecimiento de la piel cuando el organismo no dispone de suficientes mecanismos de compensación.
Además, existen otros factores que contribuyen a estos cambios:
- Disminución de la grasa subcutánea facial.
- Exposición solar acumulada durante el entrenamiento al aire libre.
- Deshidratación mantenida.
- Recuperación insuficiente.
- Dietas hipocalóricas prolongadas o muy restrictivas.
El resultado es una menor producción de colágeno, pérdida de firmeza y una piel con menor luminosidad.
El ejercicio moderado protege la piel
Es importante transmitir un mensaje claro: el ejercicio físico no debe evitarse, todo lo contrario.
La evidencia científica demuestra que la actividad física moderada mejora la circulación, reduce la inflamación, estimula las defensas antioxidantes naturales del organismo y favorece una mejor calidad de la piel.
El problema aparece cuando el entrenamiento deja de ser un estímulo saludable para convertirse en una fuente constante de estrés fisiológico.
Como recuerda Inmaculada Canterla:
"El ejercicio moderado actúa como un potente antioxidante endógeno. Es el exceso el que puede generar un balance negativo y acelerar determinados procesos de envejecimiento."
Cómo prevenir el envejecimiento facial asociado al deporte
La prevención pasa por cuidar tanto la piel como el organismo de forma global.
Algunas recomendaciones incluyen:
- Mantener una correcta hidratación.
- Evitar pérdidas bruscas de peso.
- Seguir una alimentación rica en antioxidantes.
- Dormir y recuperar adecuadamente.
- Utilizar protección solar todos los días, incluso durante la práctica deportiva.
- Limpiar la piel tras el entrenamiento para eliminar sudor e impurezas.
- Aplicar tratamientos cosmecéuticos adaptados a las necesidades individuales.
En determinados casos, una suplementación personalizada con ingredientes antioxidantes como vitamina C, vitamina E, polifenoles, ubiquinol (CoQ10 reducida), astaxantina o precursores del NAD+ puede formar parte de una estrategia integral, siempre bajo supervisión profesional.
¿Se puede recuperar el volumen y la calidad de la piel?
Cuando ya existe pérdida de volumen o deterioro de la calidad cutánea, es posible actuar mediante protocolos personalizados.
Actualmente, la medicina estética apuesta por tratamientos cada vez más naturales, cuyo objetivo no es transformar el rostro, sino restaurar su equilibrio.
La combinación de bioestimulación del colágeno, mejora de la hidratación profunda y reposición estratégica de volumen permite recuperar un aspecto descansado y saludable sin alterar la expresión facial.
Cada paciente requiere una valoración individual para identificar si el origen del problema es la pérdida de grasa, el estrés oxidativo, la deshidratación o el deterioro estructural de la piel.
En Cosmeceutical Center abordamos el envejecimiento desde la salud
En Cosmeceutical Center entendemos que el envejecimiento cutáneo no depende de un único factor. La práctica deportiva, la nutrición, el descanso, el equilibrio hormonal, la inflamación y el estrés oxidativo forman parte de un mismo proceso.
Por ello, nuestro enfoque combina la evaluación integral del paciente con estrategias cosmecéuticas, nutricionales y médico-estéticas personalizadas, buscando siempre preservar la naturalidad y la salud de la piel a largo plazo.
Porque el objetivo no es dejar de hacer deporte, sino encontrar el equilibrio que permita disfrutar de todos sus beneficios sin renunciar a un rostro sano, luminoso y lleno de vitalidad.
Ver artículo completo del periódico ABC en este enlace